Cadena perpetua

Era una cadena rara
que abría las puertas ignotas,
eslabones que colgaban
del pescuezo de una moza,
pero al romperse y caer
todo se deseslabona...
y el laberinto en el barro
no tiene más fin ahora
que padecer las pisadas
brutales de ociosas botas...
¡Pero es mía el alba de oro
que dentro del alma aflora!

Jesús María Bustelo Acevedo

Instante mágico

Transparencia del misterio 
que emerge de un infinito 
en un instante tan serio,
tan bonito,
tan real,
que el monstruo que parecía 
era pura poesía 
en su desnudez brutal.

Jesús María Bustelo Acevedo 

Brujerías de la Luna

Los acordes de la Luna 
van forjando paraísos 
en las tinieblas profundas 
y en los sagrados abismos...
La Luna es una mujer 
con semblantes infinitos,
que enlaza las voluntades 
en sus invisibles hilos 
como cantó el trovador.
Su locura es el destino 
de tantos hombres vacíos 
y mujeres solitarias,
y en su fulgor argentino 
empapan sus corazones 
como niñas, como niños,
que traspasan el espejo 
que les conduce al camino 
del misterio 
de sí mismos...
Cordura que el corazón 
va marcando en sus latidos.

Jesús María Bustelo Acevedo 

Céfiro

Céfiro que me acaricias 
las entrañas de mi amor,
y en tus húmedas fragancias 
viví el placer y el dolor,
la castidad, la lujuria 
en tus brazos bebí yo...
Y este sagrado silencio 
que me dejara tu voz...
¡Sopla céfiro de nuevo 
dentro de mi corazón!

Jesús María Bustelo Acevedo 

El Alquimista

El reino de los hielos
está dentro de vosotros,
en las profundas cloacas
y en sus monstruos,
ellas forman un camino 
de ponzoña, cinismo, odio,
diabólica mansedumbre...
El triunfo mundano del tóxico 
rufián, villano y urbano,
que se corroe en su lodo...
Pero hay en las entrañas del Reino de los Hielos
oro...

Jesús María Bustelo Acevedo